LEYES DE REFORMA
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El 7 de julio de 1859, en el puerto de Veracruz, el presidente Benito
Juárez expidió el paquete legislativo que conocemos como Leyes de Reforma. Su
objetivo principal fue la separación de la Iglesia y el Estado, pues ésta había
adquirido un gran poder e influía en las decisiones más importantes de la
política nacional para favorecer totalmente a los
conservadores.
Dentro de esas leyes encontramos las siguiente:
- Ley de
Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos (12 de junio de 1859).
Complementa la Ley de Desamortización de los Bienes Eclesiásticas, o Ley
Lerdo, con un cambio importante: los bienes ya no pasaban a manos de los
rentistas, o sea, del clero.
- Ley del
Matrimonio Civil (23 de julio de 1859). Con ella, el matrimonio religioso
pierde su validez oficial. Establece el matrimonio como un contrato civil
con el Estado.
- Ley Orgánica
del Registro Civil (28 de julio de 1859). El registro del estado civil de
las personas quedaba a cargo de empleados de gobierno, no de la Iglesia.
Se declararon los nacimientos y defunciones como un contrato civil con el
Estado. Como complemento se expidió Decreto del 31 de julio de 1859 por el
que se secularizaban todos los cementerios y camposantos de la República
- Ley de
Exclaustración de Monjas y Frailes (11 agosto de 1859). Se prohibió la
existencia de claustros o conventos, implicando su clausura.
- Ley Sobre la
Libertad de Cultos (4 de diciembre de 1860). Permitió a cada persona
practicar y elegir el culto que deseara, con plena libertad. También
prohibió la realización de ceremonias fuera de las iglesias o templos.
Posteriormente, al regresar el gobierno a la capital de la República,
fueron dictados dos decretos que redondeaban la Reforma en el aspecto de la
relación Iglesia-Estado.
- Decreto del 26
de febrero de 1861 para la salida de las religiosas y religiosos que ahí
vivían que mandaba extinguir las comunidades religiosas, salvo las de las
llamadas Hermanas de la Caridad.
- Decreto del 2
de febrero de 1861 por el que se secularizaban los hospitales y
establecimientos de beneficencia
Emanado de estas leyes se estableció el registro civil en 1859, con lo
que se inició una larga tradición de captación de los datos vitales: el
reconocimiento oficial de un nuevo ciudadano mexicano y el registro de datos
oficiales de los movimientos naturales de la población –crecimiento, matrimonio
y migración.
Años más tarde, al morir Benito Juárez (1872), Miguel Lerdo de Tejada
asumió la titularidad del Poder Ejecutivo, como le correspondía por ser
presidente de la Suprema Corte de Justicia. Al tomar posesión se comprometió a
hacer cumplir las Leyes de Reforma y elevarlas jerárquicamente al incluirlas en
la Constitución: lo cumplió con la Ley sobre Adiciones y Reformas a la
Constitución del 25 de septiembre de 1873.
¿Quién fue el creador de las Leyes de Reforma?
Al conjunto de Leyes que fueron proclamadas hasta el 6 de septiembre de
1860, por el presidente Juárez, se les llamaron leyes de Reforma.
Uno de los
acontecimientos más importantes en la historia de México ha sido la instauración de las Leyes de Reforma,
proclamadas el 6 de septiembre de
1860 por el Presidente Benito Juárez, pues estas marcaron un precedente
en la forma en la que la política del país era manejada, pues como es conocido,
anterior a éstas, la figura
de la Iglesia se involucraba en la vida política de México, debido a la
fuerte influencia ideológica que ejercía sobre el pueblo, ya que la
relacionaban con tópicos espirituales y religiosos.
Estas acciones limitaban el desarrollo y visibilizarían de sectores
ajenos a la religión católica. Es por ello que las Leyes de Reforma fueron tan
importantes para la erección de México como un Estado laico.
Estas se pueden resumir en 5 puntos básicos:
·
Separación entre
Iglesia y Estado
·
Nacionalización de
los bienes del clero
·
Extinción de las
corporaciones eclesiásticas
·
Secularización de
cementerios y fiestas cívicas
·
Promulgación de la
libertad de culto
En general las
Leyes de Reforma pretendían separar
las atribuciones políticas del Estado de las de la Iglesia, delimitando los
espacios de alcance de cada uno, manteniendo relaciones cordiales, más
no de influencia directa de uno sobre otro.
Por otro lado,
la nacionalización de los bienes
del clero fue uno de los golpes más frustrantes para la Iglesia en
este periodo, pues los clérigos
gozaban de ganancias externas por el manejo de bienes raíces y demás negocios
ajenos a la actividad religiosa.
La secularización
de los cementerios y fiestas cívicas fue una ley en la cual se extendían derechos al Estado para
intervenir en asuntos civiles como el tratamiento de los lugares mortuorios,
así como para establecer las fiestas oficiales, actividades de las que se
encargaba con rigurosidad la Iglesia Católica.
Por último, pero no
menos importante, se declaró la promulgación de la libertad de culto, con la cual se deslegitimó a la Iglesia Católica
como la única y verdadera creencia religiosa en México, propiciando la libertad de expresión con
respecto a las creencias individuales de muchos sectores opacados por
la aplastante imposición de la religión católica.
La famosa frase de
Benito Juárez “El respeto al
derecho ajeno, es la paz” es una expresión que simboliza la esencia de estas leyes, en las
cuales respetar las creencias y las diferencias de los otros es el punto más
importante para evitar conflictos y desavenencias.